respetada, temida y de algún modo querida

(marjorie welish | 1988)

.

.

A largo plazo tenemos que arreglar nuestra brújula,
e implorarle a nuestra brújula,
y llevar a juicio en el cielo nuestro teatro de sombras, entre el panteón
donde la fiscalía negocia sus cargos.
En el arco del proscenio,
los dioses negocian incesantemente,
y las palabra que él elige para expresar la frase ominosa se atreven a obsesionarse
con la instrumentalidad. Por favor mande pedir nuestro catálogo completo.

Como en los días de la creación, las nubes chusmean y discuten, los dioses vacilan.
Los dioses supervisan criterios tan inestables como el cuarto o el quinto lugar.
El resto son matices tonales.
Los dioses vacilan. Para reiterar el punto, los dioses supervisan
el simposio desde el bote salvavidas —un padre enloquecido, un hijo muerto;
una reducción injustificada de la familia.

Parte del pie, y por tanto parte de la consternada astilla de la gracia
y la pequeña vitrina selecta donde se conservan nuestros órganos
muere en Mongolia en un accidente aéreo.
¿Cómo es que nadie hizo nada para detener los pecados del clima,
y aún antes,

¿cómo es que nadie rescribió los pecados de las vitrinas, las ventanas naufragadas con frialdad, las ventanas apartadas de su lugar?

.

marjorie welish

.

original // acá

Anuncios


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s